El pueblo de Canarias, donde se disfruta de más de 300 días de sol al año, es el lugar ideal para vivir un verano eterno.

 

Un Encanto Costero en Gran Canaria


Esta localidad, de rica tradición marinera, arquitectura pintoresca y canales al estilo veneciano, es uno de esos destinos donde es casi imposible fallar al buscar buen clima.

En el sur de Gran Canaria, se encuentra un lugar que irradia calma y paz, donde los niveles de dopamina –y vitamina D– se incrementan gracias a su clima privilegiado. Este destino presume de ser uno de los que más días de sol al año tiene en toda Europa.

Rodeado de imponentes formaciones rocosas y profundos barrancos –ubicándose en la desembocadura de uno de ellos–, esta localidad costera se destaca por sus playas de fina arena dorada, un rico fondo marino y un puerto deportivo que cuenta con más de 200 puntos de atraque para embarcaciones. Además, convive con un antiguo puerto pesquero, donde las coloridas barcas de madera reflejan su arraigada tradición marinera.




LA VENECIA DE CANARIAS


Puerto de Mogán se destaca como una de las zonas turísticas más queridas de la isla, un destino que cautiva desde el primer momento. Apodado la ‘Venecia de Canarias’, este lugar cuenta con varios canales, cruzados por pequeños puentes colgantes que, aunque no son tan imponentes como los de la ciudad italiana, poseen un encanto único.


 Deambular por sus angostas calles para admirar las antiguas casas de pescadores, con sus fachadas blancas adornadas por marcos de ventanas y puertas pintadas en colores vibrantes, así como jardineras y macetas que embellecen el entorno, es uno de los pequeños placeres que ofrece este encantador pueblo.


Para disfrutar del atardecer más impresionante y deleitarse con las mejores vistas de la villa, es necesario ascender a su mirador, al que se accede desde el casco antiguo tras escalar una empinada escalera de piedra y ladrillos que cuenta con más de 250 escalones. Nadie dijo que fuera sencillo.

Otro de los imprescindibles en este enclave es acercarse a su famoso puerto para observar cada detalle. Aquí, se pueden ver desde lujosos yates hasta pequeñas embarcaciones de madera que utilizan los pescadores locales. Además, cada viernes por la mañana se celebra un mercadillo popular, donde se pueden encontrar una gran variedad de puestos que ofrecen desde ropa y artesanía hasta comida típica y souvenirs.


A la derecha del puerto se encuentra la playa de Mogán, una hermosa franja de arena con forma de medialuna, protegida de los vientos por un espigón. Bañada por aguas turquesas y tranquilas, es ideal para disfrutar en familia. También es una excelente opción para los amantes del snorkel, ya que cuenta con un rico fondo marino. Otras actividades que se pueden realizar en este lugar incluyen kayak, buceo, paddle surf e incluso pesca de altura. Detrás de la playa se extiende un paseo marítimo lleno de terrazas y excelentes restaurantes donde se puede saborear la gastronomía local.


VISITAS PARA COMPLETAR LA ESCAPADA


Los Azulejos de Veneguera son una de las vistas naturales más hipnóticas y singulares de Gran Canaria.



Además de participar en una de las diversas excursiones marinas, como el tour del submarino amarillo que permite explorar la gran variedad de peces en estas aguas, hay varios puntos destacados en los alrededores que complementan la escapada a este destino. 




En la carretera que conecta el Puerto de Mogán con el municipio, se encuentra el Molino Quemado, una construcción del siglo XIX que fue crucial para la vida agrícola y económica de la localidad. Considerado uno de los más grandes de Canarias en su tipo, actualmente alberga el Centro de Interpretación del Cereal, donde los visitantes pueden aprender más sobre su historia y los distintos tipos de molinos que existieron en el pasado.






En las laderas de la montaña de Mogán se sitúa el Lomo de los Gatos, una zona arqueológica –declarada Bien de Interés Cultural– que comprende varios enclaves que, en tiempos pasados, formaron una unidad. Gracias a una red de senderos y pasarelas que conectan las diferentes áreas, es posible acercarse a las casas de piedra del poblado de La Cañada de los Gatos, la Casa de las Siete Esquinas, y los enterramientos de La Puntilla y Las Cruceritas.





Por otro lado, no se puede dejar de admirar los Azulejos de Veneguera, una imagen impactante en el barranco del mismo nombre, famosa por sus vibrantes colores. Las paredes de los acantilados del poniente del macizo de Inagua son como un lienzo donde el agua y la lava trazaron, hace millones de años, brochazos de tonos verdes que la erosión ha dejado al descubierto, creando una vista verdaderamente única.


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