El pueblo de Aragón con tres iglesias románicas para veinte habitantes

 

Un pequeño pueblo en Aragón cuenta con tres impresionantes iglesias románicas, a pesar de tener sólo veinte vecinos.

Su impresionante riqueza arquitectónica y su adecuada conservación le han permitido ser reconocido como Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural.



 

La Visión de Cervantes: Don Quijote y la Caricatura Caballeresca

Cervantes lo tenía claro desde el principio: Don Quijote solo podía convertirse en caballero a través de la caricatura. Por eso, el velado de armas que se describe en el Capítulo III evoca una escena al estilo de Monty Python. En este episodio, siguiendo los ritos de la caballería, Don Quijote coloca sus armas sobre una pila cerca de un pozo, mientras se enfrenta a dos arrieros que intentan moverlas para dar de beber a sus mulas.

 

Históricamente, el aspirante a caballero pasaba la noche en vela, rezando y custodiando sus armas antes de su ceremonia de investidura. Este ritual simbolizaba la purificación espiritual necesaria antes de asumir los compromisos de defensa de la fe y protección de los vulnerables. Esta tradición era llevada a cabo por hombres que llegaban a este lugar en el Prepirineo aragonés, un área rodeada de glaciares y llanos, atravesada por ríos, gargantas y desfiladeros, con el propósito de ser armados caballeros.

 

UN NIDO DE PIEDRA


Esta hermosa ermita situada cerca de Montañana fue testigo de la formación de numerosos caballeros andantes. Se ubica en la ermita de San Juan, alejada del barrio alto, pero desde allí se puede admirar la torre de la iglesia y la Torre de la Mora. En esta encantadora ermita románica, los hombres de la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan se preparaban antes de ser nombrados caballeros. ¿Qué mejor lugar que esta plaza amurallada, concebida para resistir en la frontera musulmana del siglo XI?

Hoy en día, veinte vecinos custodian este antiguo baluarte. El barrio bajo, donde se encuentra la oficina de turismo, actúa como una antesala; sin embargo, el primer indicio de que algo cambiará llega con el sonido del agua. El río Noguera Ribagorzana llena acústicamente el ambiente del lugar. El puente medieval —convertido en un ícono turístico— actúa como una compuerta temporal: es un pequeño paso para el viajero, pero un gran salto en el tiempo para la humanidad. Una entrada así invita al ensueño de ser viajeros en el tiempo, tal vez incluso caballeros.

Verdadero nido de piedra, este pueblo fue diseñado para perdurar en la frontera musulmana del siglo XI. Una plaza amurallada sobre barrancos, con acceso asegurado al agua, representaba un punto imbatible. El puente que acabamos de cruzar conectaba el barrio bajo con el alto, donde se concentra el impresionante patrimonio románico de Montañana: tres iglesias románicas y las ruinas de dos castillos. La aritmética puede parecer absurda, hasta que comprendes que no fueron edificadas para la población actual, sino para la identidad colectiva de un territorio en conflicto bélico.

 

 

SALVADO POR EL OLVIDO

Las viviendas de Montañana se rigen por un estricto criterio de rehabilitación que garantiza la preservación de la arquitectura vernácula. Durante las décadas de los sesenta y setenta, el pueblo quedó prácticamente deshabitado. Lo curioso es que esta situación fue su salvación, ya que evitó las reformas y adiciones típicas de las décadas siguientes. No hay cables eléctricos aéreos, ni farolas modernas, ni antenas, ni asfalto... Los materiales contemporáneos se mantuvieron al margen, lo que impidió que el paisaje se viera invadido por ruinas y basura. Por lo tanto, su declaración como Conjunto Histórico Monumental en 1973 no fue en absoluto forzada.

Al subir por la calle Mayor, me llaman la atención dos casas unidas por una hermosa balconada de madera, que han sido restauradas a la perfección. Estas viviendas simbolizan lo que ha llegado a ser esta villa medieval: "anclada en el pasado y todavía libre de la masificación turística", como indican en el sitio web oficial de Turismo de Aragón. Sin embargo, la joya de Montañana se encuentra un poco más arriba.

 

SANTA MARÍA DE BALDÓS


La Iglesia de Santa María de Baldós se erige como un faro medieval en la parte más alta del pueblo. Dominando el paisaje, encontramos la imponente iglesia románica de Nuestra Señora de Baldós, construida en el siglo XII. Su notable campanario, que reemplazó a una antigua torre de vigilancia, fue edificado en el siglo XIII. Situada en el punto más elevado, esta iglesia presenta una de las portadas románicas más sobresalientes de Aragón. Aunque no se caracteriza por una abundancia de detalles, su belleza es auténtica, con una expresividad sincera que resalta en la áspera fachada de sillería, adornada con seis arquivoltas y un trasdós dentado que muestra puntas de diamante.

Justo encima de la puerta, se encuentra un tímpano que alberga un pantocrátor dentro de una mandorla, sostenido por dos ángeles que portan el libro LUX MUNDI. Si observamos detenidamente, los capiteles de las arquivoltas relatan escenas de los pecados capitales y sus consecuencias para los hombres a un lado, mientras que al otro lado se representa la salvación a través de Cristo crucificado.

 

LO QUE SE HA PERDIDO

A la derecha de Cristo crucificado, los salvados; a la izquierda, los condenados.
Recorro callejuelas donde es necesario prestar atención a cada paso. Al final, siento que todo es uno, que la densidad de Montañana es pura piedra, como si el pavimento, las casas y los tejados fueran una única roca. En cualquier vista del pueblo, resalta el volumen de la restaurada Torre de la Cárcel, cuyo nombre evoca los tiempos en que funcionó como prisión. Es el mejor conservado del conjunto. Sin embargo, hay otros vestigios, como los restos de la Torre de la Mora, la más antigua del lugar, que se alza como un colmillo decidido a no desaparecer.


De la tercera iglesia románica, San Miguel, solo quedan escasos restos, prácticamente irreconocibles, a la entrada del barranco que lleva su nombre. No obstante, gran parte de sus materiales fueron reutilizados en otras edificaciones, como la escuela del pueblo. Algunos de sus capiteles decorados se pueden encontrar integrados en la fachada del antiguo ayuntamiento, los cuales podemos interpretar como un palimpsesto escrito en piedra.

 

VIVIR LA HISTORIA

Montañana se transforma en un escenario medieval perfecto para recreaciones históricas.
Durante los fines de semana cercanos al 23 de abril y al 12 de octubre, "Montañana Historia Viva" organiza eventos de recreación histórica. Este género peculiar busca revivir lo que ya ha pasado; quizás sea nuestra única manera de conectar con ciertos momentos del pasado. No somos aquellos caballeros que empuñaban armas, pero podemos experimentar cómo era la vida en esa época durante las recreaciones. A pesar de la despoblación, Montañana recibe más de diez mil visitantes al año.




Regreso al puente. Lo cruzo en dirección contraria como un ritual para volver al presente. Tal vez pueblos como Montañana existen para recordarnos que el tiempo no es lineal. Podemos vivir en múltiples siglos a la vez. La Edad Media no está tan distante si sabes dónde buscarla. Por ejemplo, solo necesitas cruzar un puente.

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