La Rioja: Un Pueblo Con Historia
El pueblo de La Rioja, que alguna
vez fue un reino, alberga una ermita prerrománica donde se representa el
Apocalipsis.
Detrás de un cañón lleno de
sorpresas, se esconden peñas que fueron fortalezas y frescos
medievales únicos en la región.
La Importancia del Entorno Natural
en la Localidad
El entorno natural de la localidad
es fundamental para comprender la relevancia de su ubicación.
- Historia y Grandeza: Ya sea
grabada en piedra o anunciada en carteles a lo largo de la carretera,
muchos pueblos no pueden ocultar la majestuosidad de su legado. Sin
embargo, esta localidad requiere un poco de investigación; hay que alzar
la vista e indagar entre sus colosales rocas, leyendo las historias que
cuentan.
- Ubicación: A tan solo 22 km de Logroño, esta localidad se sitúa en un cañón que el río Iregua ha esculpido a lo largo de los siglos, entre las estribaciones de la Sierra de Cameros. Menos de 400 habitantes son herederos de una de las biografías más excepcionales de La Rioja: la historia de un reino que fue una frontera, un paso para romanos y árabes, un guardián de pequeños tesoros y, sobre todo, un paisaje incomparable.
Restos de un Pasado
La roca que se observa formó parte
de las murallas de un antiguo castillo, del cual hoy solo quedan vestigios.
- Etimología del Nombre: Su
nombre ofrece algunas pistas. Algunos sostienen que "Viguera"
proviene de las voces latinas vecharia o vicaria,
refiriéndose a que aquí residió algún teniente gobernador. Otros
consideran su origen romano, ya que por esta zona pasaba la calzada que
conectaba el puerto fluvial de Vareia con Numancia, y no por azar.
- Posición Estratégica: La
ubicación geográfica, justo donde el río deja atrás la sierra y se abre al
llano, convertía este enclave en un paso obligado.
Más tarde, los visigodos hicieron su aparición, como lo demuestran las excavaciones en el cerro de Valdemetria. Sin embargo, serían los árabes quienes llegarían en el siglo VIII para apoderarse del castillo construido por los romanos. Reconstruida en el siglo IX, la fortaleza se erguía sobre un promontorio rocoso, lo que hacía casi innecesarias las murallas en varios de sus lados. Las batallas y el paso del tiempo han dejado solo vestigios de algunas torres, una cisterna excavada en la roca y una vista privilegiada del cañón de Iregua.
Un Reino de una Generación
Ramiro Garcés fue representado en el Códice Albeldense con
un atuendo claramente militar. Con botas, cota de mallas, espada y pica, se
reflejaba su naturaleza combativa, y así fue como encontró su final, luchando
en la batalla de Atienza en el año 981, apenas una década después de asumir el
mando de Viguera. Tras él, reinaron dos monarcas más, y aunque el título se
extinguió después de tan solo sesenta años, muchos documentos medievales
continuaron utilizando Viguera como sinónimo de toda La Rioja, debido a su ubicación
en el corazón geográfico de la región.
La N-111: Acceso a Viguera y un Tesoro Oculto
La N-111 no solo es la vía de acceso a Viguera, sino
también la clave para descubrir una de sus joyas. Las llaves se obtienen en la
Venta de la Paula. Situada en una hendidura de los farallones que dominan el
valle, en la orilla izquierda del Iregua y frente al puente medieval, esta
ermita no cuenta con un cartel que haga justicia a su importancia. Con unas
dimensiones de apenas 4,5 metros de ancho por 8 de largo, construida en una
sobria mampostería, esconde un tesoro prerrománico bajo su nave y un ábside semicircular
abovedados, además de un iconostasio interior.
Los orígenes de la ermita de San Esteban se remontan al
siglo X, aunque hay quienes afirman que podría ser de época visigoda. En su
interior, las paredes conservan un ciclo de pinturas murales datadas alrededor
del año 1200, que representan uno de los pocos ejemplos de este tipo de
decoración en La Rioja. El programa iconográfico se basa en el Apocalipsis: el
trono rodeado por los cuatro seres vivientes, el Cordero Místico con un ángel
que sostiene un incensario, y los 24 ancianos con sus cítaras y copas.
Una sierra impresionante
Más allá de su patrimonio arquitectónico, Viguera también
es un refugio de naturaleza salvaje. El Chorrón de Peña Puerta, o simplemente
“el Chorrón” como lo conocen los habitantes del pueblo, se erige como el salto
de agua más alto de La Rioja, con una caída libre de sesenta metros sobre una
vertical pared de caliza. La mejor época para disfrutar de su esplendor es en
invierno o a inicios de la primavera, cuando la muralla rocosa se tiñe de
verde.
Entre las rocas que dominan el pueblo se encuentra la
formación conocida como la Tinaja del Diablo, una roca de forma peculiar a la
que la imaginación popular le ha atribuido durante generaciones un halo de
misterio. Otra de las rutas emblemáticas de la localidad es el Barranco de los
Infiernos, un laberinto de paredes rocosas donde las formas caprichosas de la
piedra provocan la sensación de adentrarse en un paisaje casi surrealista.
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